Tiempo de Navidad

Recorrer los iconos es una verdadera clase de teología

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Nacimiento. Icono ruso del siglo XV

El mundo bizantino al representar la navidad pone el acento sobre la inefable autolimitación de Aquel que no conoce límite alguno. En María, la creatura da a luz a su propio Creador. Dios se hace hombre para que el hombre se haga Dios. La filantropía divina culmina en la deificación del hombre.

detalle-cuevaDestaca en el ícono del Nacimiento la GRUTA NEGRA en que el niño recién nacido es ubicado. El mundo estaba en tinieblas, pero ahora “la luz resplandece en las tinieblas” (Jn 1,5). El triángulo sombrío y tenebroso de la gruta representa la tierra no redimida, y más aún los abismos del infierno, en donde Cristo se sumergiría después de su muerte. Cristo ha nacido en el fondo abismal de la desgracia humana, en la sombra de la muerte. La Navidad inclina los cielos hasta los infiernos.

Las fajas blancas que envuelven al Niño se parecen a los lienzos mortuorios con que el icono de la Resurrección lo muestra a Cristo saliendo de la tumba: si el Verbo se hizo carne fue para tener una materia que ofrecer en el altar de la cruz. El Niño de Belén ya es el varón de dolores.

detalle-luz-2De lo alto cae un rayo de luz. Es UNO como lo es Dios, pero al pasar por la estrella se TRIFURCA, aludiendo a la Trinidad, que desciende sobre la Madre y sobre el Hijo. “El Espíritu Santo vendrá sobre ti” (Lc 1,35).

Los magos son los que representan a las naciones. Si los pastores simbolizan a Israel, los magos figuran a los gentiles. La Navidad aparece como punto de encuentro de todos los pueblos de la tierra.

 detalle-parteraLa escena del baño del Niño recién nacido, sentado en la falda de la partera Salomé, indica que Cristo no es un hombre aparente sino absolutamente real. Al mismo tiempo parece contener una alusión al bautismo ya que la bañera tiene la forma de una fuente bautismal.

detalle-madre-de-diosEn la composición del icono, el personaje central es la Madre de Dios que, fuera de la gruta, predomina majestuosa. Extendida sobre un manto rojo, revestida de la púrpura imperial, luego de haber dado a luz a su hijo, apoyando la cabeza sobre una mano, se vuelve hacia nosotros, cual si estuviera meditando el conjunto del misterio de la Encarnación, en donde ella, como flor de la humanidad, nos representó a todos consintiendo a la invitación del ángel, y convirtiéndose en madre de la Iglesia. “María conservaba todas esas palabras y las meditaba en su corazón” (Lc 2, 19). Todos los personajes del icono la rodean cual Emperatriz y Theotokos, al modo de una corona.

Varios ángeles se hacen presente en la imagen. El ángeles que mira hacia arriba está en oración y alabanza incesante a Dios, representa a los ángeles de la liturgia celestial que cantan: “Gloria a Dios en las alturas”. El que mira hacia los pastores, es el servidor de lo humano, el ángel que anuncia la Navidad y proclama: “Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. Y está también el que se inclina en actitud de adoración al niño recién nacido.

detalle-jose-y-tentadorEn el ángulo izquierdo inferior se encuentra San José, sumido en profunda meditación. Visiblemente aparte, muestra que no es el padre carnal del Niño. Se lo representa en un momento de tentación. El diablo, vestido de pastor, le insinúa dudas sobre la virginidad de María. El núcleo de la tentación, que ha sido llamada “la tempestad que está en el corazón” es la siguiente: “Así como este bastón seco no puede producir follaje, una virgen no puede dar a luz”. En el rostro de José se reconoce el drama universal de la historia humana ya que sobre el argumento del pastor se basa toda la crítica del racionalismo a lo largo de los siglos.

detalle-naturaleza-1Los numerosos árboles y plantas ilustran la afirmación: “El que con su mano poderosa creó el mundo, aparece como el corazón de su creación” (Primer Canon, Oda III) La Navidad es también una fiesta del cosmos: “Hoy se unen el cielo y la tierra. Que toda la creación dance y se estremezca. Hoy Dios ha venido a la tierra y el hombre se ha elevado a los cielos” (Himno de la Liturgia).

En el icono de la Navidad cada una de las criaturas le aporta al Señor su gratitud: los ángeles, su canto; los cielos, la estrella; los Magos, sus dones; los pastores, su adoración; la tierra, su gruta; el desierto, su pesebre; y los hombre, ofrecen a su Madre Virgen.

Texto tomado de “El ICONO. Esplendor de lo sagrado” (Sáenz, A. 1997)

Tiempo de Adviento

tiempo-de-adviento-4Antes de comenzar el TIEMPO DE ADVIENTO la comunidad tuvo un día de retiro y silencio como preparación a este tiempo litúrgico tan importante. Queremos compartir algunas ideas extractadas de la charla que nos dio el Padre Javier Barros, quien abordó su reflexión considerando el Adviento desde una perspectiva litúrgica:

EXTRACTO de CHARLA

de P. JAVIER BARROS

SOBRE EL ADVIENTO

No solo los objetos pueden ser sacramentales*, el tiempo también puede ser un sacramental. Hay momentos en la vida que son muy significativos y la Iglesia reconoce también algunos momentos, y por eso están los CICLOS DEL AÑO LITÚRGICO, entre ellos está el ADVIENTO, tiempo especialmente elocuente y que se pueden conectar con este Misterio eterno del Señor.

En la alta Edad Media, en el Adviento, se leía el Evangelio que se lee hoy el día del Domingo de Ramos: la entrada de Jesús en Jerusalén. Se escoge este Evangelio porque aparece Cristo humilde y glorioso que viene, entra en Jerusalén, entra en la HUMANIDAD, como Dios y como hombre, en humildad y gloria, como servidor y como rey. Es el rey glorioso que viene humildemente sobre un asno y entra en nuestra vida. Es una totalidad lo que celebramos en Adviento. Cristo viene en la carne y viene en la gloria. Lo que esperamos es al Señor que ESTÁ VINIENDO. La encarnación es el primer momento de lo que YA SUCEDE.

advientoEn los textos que escuchamos durante este tiempo, se mezcla la Parusía con la Navidad, porque son las dos perspectivas del Adviento: preparar la gran venida, la última y la Navidad. Preparar la Navidad nos da certeza de que ya vino una vez y por tanto de que vendrá también de una manera definitiva. La encarnación es certeza, fundamento de nuestra esperanza, los dos sucesos son UNO SOLO: el que vino es el que viene. La certeza de que vino en la carne nos anima en la espera de la última venida gloriosa. Navidad no es un momento de sentimentalismo religioso, aunque inspire nuestra ternura -y es bueno que así sea-, pero en realidad la liturgia esta allí para CONFERIR CERTEZA, para que no tengamos dudas.

En la Misa, en el rito inicial el presbítero saluda a la asamblea diciendo: “el señor esté con ustedes”. Ese saludo es el deseo que tiene de ver a Cristo en la asamblea, que es su carne, quiere ver en ellos el rostro de Cristo. Después viene el reconocimiento de culpa, el reconocimiento de misericordia y luego el “Gloria”. Eso es el Adviento, el deseo de la presencia, el reconocimiento de que somos miserables ante la misericordia de Dios y luego la gloria. Esta es la dinámica del rito inicial de la Santa Misa.

La cristología del Adviento está bellísimamente explicada en las antífonas del Magnífica que comienzan el día 17 de diciembre, sonAntífonas "O" las llamadas antífonas “O”. Dicen que son de Gregorio Magno y hablan de la fascinación de la Iglesia por Cristo, es como las mamás que no se cansan de nombrar a sus hijos de distintas maneras; es el lenguaje del amor, y así llama la Iglesia a Cristo: Sabiduría, Señor, Raíz, LLave, Oriente, Rey y finalmente Emanuel: “ERO CRAS”, “ESTARÉ MAÑANA” (palabra que se forma con las primeras letras de las antífonas), es el acróstico de las antífonas. Sabiduría (logos), Señor (Kyrios), Raíz, Clave, Oriente… Dios nos espera ahí donde están nuestras raíces, Él es también la llave para entender quiénes somos, es el Oriente, tomando la profecía de Zacarías, por eso hay que mirar siempre donde sale el sol, es el rey que es servidor y el Emmanuel, el Dios con nosotros.

El Salmo 84 es el gran salmo del Adviento, está muchas veces en la liturgia,

“la salvación está ya cerca de sus fieles,

y la gloria habitará en nuestra tierra;…

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo;

el Señor dará la lluvia

y nuestra tierra dará su fruto”.

Cristo viene a hacernos “socios”, es el bello drama de la salvación de la humanidad, la lluvia cae, pero es de la tierra que brota la salvación, porque Cristo es de nuestra raza, es uno de nosotros.

El Adviento es peregrinaje, es caminar hacia el misterio, con esa gradualidad que es necesaria. Hay que perderse a uno mismo para encontrar a Cristo, “el que pierda su vida por mí la encontrará”. El Adviento es perderse a uno mismo pero para buscar el centro, perder la vida para encontrar al referente fundamental de nuestra vida. En ese sentido es una gradualidad, hay que caminar, hay que ir a dentro en la espesura como dice San Juan de la cruz, pero sobre todo, desde la perspectiva litúrgica, es Él el peregrino, el que esta viniendo, el Adviento es metáfora de la vida cristiana en movimiento, en búsqueda, en esperanza, es la metáfora de Dios que esta siempre dando un paso cada vez más hacia mí.

San Agustín dentro de las lecturas patrísticas habla del deseo, el Adviento es el tiempo para escuchar el deseo. En latín es “desiderum”, que significa echar de menos las estrellas. En la antigüedad las estrellas son la metáfora de lo divino. Cuando el “homo hábilis” se erige hacia la bóveda celeste y ve el cielo, ahí descubre la magnificencia y el simbolismo de lo divino. Echar de menos las estrellas es echar de menos al Señor. Nosotros estamos en esta posición de pie, levantados, resucitados, necesitamos la plenitud de la vida y la religión es eso: buscar la fuente de la vida, para eso somos cristianos y por eso el hombre busca a Dios. Sentimos que nuestra vida es precaria, se desmorona por todos lados y por eso está esa nostalgia, ese santo deseo de volver a ver a el rostro de Dios.

Ese deseo tiene un matiz de conversión, de un “volver”. Los griegos hablan de “metanoia”, cambio de mentalidad, pero en realidad es un “volver” ¿y por qué volvemos? Porque ya antes lo hemos visto, incluso aunque no hayamos conocido al Señor antes, Él ya estaba más “íntimo a mí que yo mismo” como dice San Agustín. Él me ha llamado, su palabra es presencia. San Agustín también dirá “tu mismo deseo es tu oración”. No hay que tener miedo al anhelo, porque ahí está haciéndose presente al Señor, Él llega por la puerta por donde yo lo llamo y el deseo es esa puerta por el cual nos está llamando para constituirse Él en la plena satisfacción de ese deseo. Estamos realmente bien hechos, somos insaciables y eso está bien, el problema es cuando nos equivocamos en ir a buscar la fuente de donde beber. El deseo es el gran motor a través del cual Dios nos va a ir llevando para encontrarse con nosotros. El deseo de Dios, en la arquitectura, se expresa en la verticalidad, en el “axis mundi”, “eje del mundo”. En las grandes torres y cúpulas de las iglesias se expresan ese deseo de alcanzar a Dios.

*signos sagrados creados según el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se significan efectos, sobre todo de carácter espiritual, obtenidos por la intercesión de la Iglesia (Sacrosanctum Concilium n. 60).

HOMILIAS DOMINGOS DE ADVIENTO

DOMINGO I ADVIENTO 

DOMINGO II DE ADVIENTO

DOMINGO III DE ADVIENTO

DOMINGO IV DE ADVIENTO

Santa Gertrudis patrona del Noviciado

Cada año, el día 16 de noviembre el Noviciado celebra a Santa Gertrudis como su patrona, siguiendo la tradición proveniente de los monasterios de España, entre ellos, el de San Pelayo, nuestro Monasterio fundador.

Este día las novicias tienen una participación especial en la preparación y realización de la Liturgia de las Horas, haciendo de cantoras o schola.

Para el oficio de Vigilias o Maitines, una de las postulantes introdujo la fiesta :

Reunidas Padre, con tu Iglesia, en alegre alabanza de tu nombre; agradecemos tu misteriosa presencia en nuestra comunidad.

Te pedimos, por intercesión de Santa Gertrudis, patrona del noviciado, a quien te dignaste enaltecer con tus hermosas virtudes, que derrames tu Espíritu Santo también sobre nosotras para que podamos servirte, adorarte y amarte con total entrega; y, como ella, hacer de tu corazón nuestro refugio, y de los corazones de nuestras hermanas y hermanos un lugar de encuentro contigo, mientras caminamos juntos hacia tu Reino.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

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“Señor, Dios mío, que no solo me has creado, sino reformado con tu gracia: renueva en mi corazón tu Espíritu Santo, y cuéntame en el número de tus hijos adoptivos, como un recién nacido a la vida de la GRACIA; para que, admitida con los hijos de la promesa, me sirva de alegría poseer por gracia aquello que me falta por NATURALEZA” (Santa Gertrudis, Ejercicio Primero para recobrar la inocencia bautismal)

Para obtener más información sobre Santa Gertrudis visita la página de SURCO (Conferencia de Comunidades Monásticas del Cono Sur) http://www.surco.org/santagertrudis y http://www.surco.org/san-gertrudis

Cena fraterna en el año de la Misericordia

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Madre Isabel recibiendo a Sergio Castro en la explanada de la Iglesia

En este AÑO JUBILAR DE LA MISERICORDIA y atendiendo al ejemplo y a la invitación del Papa Francisco, quisimos celebrar con los hermanos hospedados en el Hogar de Cristo -Hospedería San Benito- de nuestro barrio, La Isla – Rengo, un acto excepcional significativo para ellos y para nuestra comunidad, sintiéndonos Iglesia. En un acto sencillo y emotivo presidido por el Capellán General del Hogar de Cristo, Padre Pablo Walker, hicimos todos juntos la entrada por la Puerta Santa de nuestra Iglesia Monástica rezando las oraciones prescritas para ganar el Jubileo. Después compartieron algunos testimonios sobre qué era para ellos “empezar de nuevo”.

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Apertura de la puerta santa

Este acto fue seguido de lo que llamamos una “CENA DE GALA” realizada en el jardín del claustro donde todos en fraternidad: Hospedados, como invitados de honor, voluntarios y

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El Padre bendice el agua y luego nos dimos la bendición unos a otros

miembros del equipo de la Hospedería y de la organización del Hogar de Cristo gozando de “un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera” (Is 25, 7)  en una alegría que se reflejaba en todos los rostros y con en el entorno pleno de belleza, en la presencia palpable del Señor en sus preferidos, nos parecía encontrarnos celebrando el “banquete escatológico”.

bendiciendoAl anochecer nos despedíamos en profunda acción de gracias por este encuentro lleno de significado.

Y como la Providencia siempre va por delante de nosotros, sin haberlo planificado se unieron varias fechas que indirectamente pudimos celebrar:

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Raul nos cuenta su conmovedor testimonio sobre “empezar de nuevo”

– Los 72 años de la fundación del Hogar de Cristo por San Alberto Hurtado.

– Los 22 años del inicio del Hogar de Cristo -Hospedería San Benito- de La Isla.

– Y los 11 años de la canonización del Padre Hurtado, iniciador de esta obra para los más pobres y marginados.

Por este AÑO DEL JUBILEO DE LA MISERICORDIA, por la Obra de Misericordia que realiza el Hogar de Cristo desde hace 72 años, presente en La Isla -Rengo, y a lo largo de todo Chile y por este día de gracia que hemos vivido como gran regalo del Señor en nuestro Monasterio, damos gracias para que en todo sea Dios glorificado.

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Cada uno de los hospedados recibió una cruz de manos de Madre Alejandra
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Comida en el claustro del Monasterio

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voluntarios