Ilustración “Año Litúrgico”,  Madre Alejandra Izquierdo

Aviva, Señor, en nosotros al comenzar el Adviento el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados de las buenas obras, para que colocados un día a su derecha, merezcamos poseer el Reino eterno. PJ N S.

                                                                                                                                                                                          Oración Colecta 

Esta oración con que comienza este tiempo, nos coloca en la perspectiva del Adviento, para descubrir ya en nuestras vida mortal el valor de los bienes eternos y poner allí nuestro corazón, para dejar a los pies de María todo lo que hemos vivido en este año litúrgico que ya terminó.

Expongamos nuestras alegrías y pesares, todas nuestras preocupaciones, nuestros enfermos, las entradas y salidas, nuestros éxitos y fracasos, las partidas y los retornos, la muerte y la vida, todo lo que hemos recorrido en la PEREGRINACIÓN de este año litúrgico 2018, cada una puede poner nombres a todos estos personajes y acontecimientos. Presentemos nuestra formación, nuestros trabajos, las ocupaciones. Todos nuestros deseos profundos de buscar y alabar al Señor. Intercedemos también por todos los que trabajan con nosotras en nuestras obras y proyectos, compartiendo los talentos y los dones que el Señor nos regala. Todo esto y cuanto cada uno lleva en el corazón, en este año que comienza con este tiempo de Esperanza, lo entregamos a María que nos cuida, para que lo presente al Señor:
Todo cuanto hemos vivido en este año, todo cuánto hemos crecido, todo en cuanto nos hemos equivocado o hecho mal por nuestro pecado y todo lo que ha salido bien por su gracia, que sea este un tiempo de oración en que lo entregamos todo, nos desprendemos de ello para abandonarnos en su infinita misericordia y, para poder estar libres para salir a su encuentro. Para estar preparados a encontrarle a El, ahora, que nos espera. A lo que nos traerá este próximo año.

Entramos hoy al Adviento con estas fuertes lecturas que nos regala la Iglesia, para recordar la primera venida de Cristo tan largamente esperada y deseada por los padres anteriores a la venida de Cristo, y para recordar también la última venida de Cristo en gloria y majestad como juez.

Les invito a prepararnos a la Navidad con un ejercicio de llegar a la noche y terminar el día, dando 7 gracias al Señor… por algo de lo que nos sucedió en el día, por sus beneficios, por lo que no, por lo que si, por lo que nos tocó o por lo que nos hizo recordarle, por una sonrisa que recibimos o dimos, cada uno sabemos qué y nos ayudará a vivir esa actitud agradecida que expulsa la tristeza, el cansancio, el agobio, la acedia: para hacer resonar en nuestro corazón esa alegría de su salvación: “Devuélveme, Señor, la alegría de tu salvación”. Salmo 50

Sintámonos cada uno llamado en su vocación. El Señor nos llama HOY a escuchar su voz y poder decir: “Aquí estoy, mándame en medio de un pueblo de labios impuros, enséñame a escuchar TU voz, a no endurecer el corazón”. “¿Quién es el hombre que quiere gozar de días felices?”. “Yo”. “Apártate del mal y obra del bien, busca la Paz y corre tras ella” RB Prol. Pidamos al Señor poder abrir los ojos a la luz de deífica y a darle Gloria, como nos dice San Benito. A agradecer al Señor cada uno sus talentos, sin compararse a los de los demás, que nos puede entristecer, sino valorando lo que el Señor nos regala a cada uno para darnos a los demás.

Me brota desearles un Santo Tiempo de Adviento, y de preparación a la Navidad alejándonos de la mundanidad y con esa actitud vigilante, y de agradecimiento por el Señor que vino a estar con nosotros y nos cuida como el “ave revolando sobre sus polluelos” en nuestro peregrinar, para recibir el Nuevo Año con fe, abiertas a lo que venga…

Alejandra Izquierdo M.
Abadesa Monasterio de la Asunción