En un acto sencillo pero solemne a la vez, la comunidad asistió a la bendición de una nueva gruta de la Virgen para la hospedería del Monasterio, así los huéspedes podrán contar con la presencia de nuestra Madre y rezar ante ella confiando sus inquietudes y agradeciendo su cercanía.
Las flores blancas que se ven a su alrededor, maravillosamente ¡salieron solas! y se llaman precisamente lágrimas de la Virgen. ¡Que lindo gesto de María para marcar que ese lugar estaba destinado para ella!

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